sábado, 8 de febrero de 2014

15 Un mundo posible


Algunas veces dan ganas de deshilachar el tiempo en fracciones mas pequeñas que un segundo... contemplarlas, escudriñar cada partícula en ellas... crear una singularidad en el continium espacio-temporal para ser eterno, omnipresente... vivir en un instante de un pasado ya olvidado, entre recuerdos intangibles y la paz que solo una gota detenida en el espacio puede ofrecer... morir en el olvido antes de haber nacido para contemplar realidades alternativas, infinitas posibilidades de trascender en este mundo. En la mente de un esquizofrénico y de un físico cuántico todo es posible... tanto la locura de la genialidad como la genialidad de la locura, tienen ese sutil dulces de las experiencias catéxicas de un recién nacido, las palabras se sienten, los sonidos se palpan, los olores traen recuerdos incoloros y esfumados con imágenes incomprensibles dentro de la quinta dimensión, una dimensión donde el tiempo no importa, donde el pasado es incierto y el futuro moldeable a libre voluntad... pero da igual, nada ya importa... el tiempo se escribe a cada segundo, el reloj es el mecanógrafo ciego, sordo y mudo, no apela a mi favor ni en mi contra, da libre albedrío pero amenaza con destriparme con karma... En fin, solo queda vendarme los ojos para observar el mundo sin prejuicios, en todas sus dimensiones, no solo como es, sino como pudo ser, contemplando las cosas que están como si no estuviesen, observar los campos verdes y bosques frondosos que hubiesen existido en el lugar donde ahora residen ciudades... oír las aves e insectos que hubiesen existido de no haberse muerto la tierra y podrido el alma de todos.

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